LOS ARBOLES DE MI CIUDAD
octubre 24, 2022
HISTORIAS QUE CUENTAN LOS ÁRBOLES DE NUESTRAS CIUDADES
Ocobos, Yarumos, Palmas de Cera, Nogales, Cauchos Sabaneros y Guayacanes son algunas de las especies que acompañan a los colombianos.
Cada año, al llegar septiembre, recuerdo correr al andén de enfrente de la casa de mis abuelos para jugar con el tapete de flores moradas que se esparcían por el suelo. Allí un Ocobo se convertía en el mejor compañero de juegos. Con los años ese inmenso árbol me acompañó hasta que me fui de la ciudad. Sin embargo, cada vez que volvía veía ese árbol y recordaba esos septiembre en los que la ciudad se inundaba de color.
De esta forma, aquel Ocobo (al que dolorosamente para mí y mi familia talaron) y muchos otros en la ciudad se convirtieron en un gran referente para mi memoria. Por eso, sé que los árboles son casi que compañeros de vida y que, al igual que los ibaguereños que disfrutamos de su belleza, en el resto del país sucede lo mismo con otras especies. Esta es la razón por la que me di a la tarea de investigar esas otras historias que se esconden detrás de cada árbol insigne de las ciudades, gigantes longevos, testigos del devenir de la historia y de la vida de los ciudadanos.
Estas son algunas de las historias representativas de los árboles de cada ciudad
Armenia
Como olvidar a la gloriosa Palma de Cera, árbol nacional de Colombia, en el Eje Cafetero. Sin embargo, no es el único árbol que encontramos como símbolo de esta región.
“Hoy en día, Armenia está lleno de árboles personajes, como, por ejemplo, en el Parque Fundadores, donde está el Tronco del amor, al que lo rodean todo tipo de historias y leyendas, entre estas la de una supuesta pareja que se envenenó por amor”, dice Felipe Romero, miembro de la academia de Historia del Quindío.
Bogotá
Bogotá ha cambiado de especie de árbol insignia con el devenir de los años. Sin embargo, se puede afirmar que el árbol del Nogal es la especie nativa que identifica a la ciudad. “Los Nogales llegaron de manos de los Muiscas, que los veneraban, y estaban aún cuando llegaron los españoles. Es un árbol muy bello, pero difícil de mantener en la ciudad, por eso ahora vemos muchos Cauchos Sabaneros que son unos héroes para resistir la polución”, cuenta el arquitecto Carlos Niño Murcia, autor del libro ‘Territorio Chamánico’.
Por otra parte, Ángela Zapata, ingeniera forestal, afirma que los árboles nativos en Bogotá ya no se cultivan, como por ejemplo los bellos Siete Cueros, que antes adornaban los ante jardines. Así mismo, los inmensos Cedros y Nogales han ido desapareciendo por distintas plagas.
“Una especie nueva que se estaba sembrando era el Caucho Sabanero, pero también está muriendo por las plagas. Ahora se han ido sembrando Eugenias, Urapanes y Jazmines de la China”.
Sobre árboles que son personajes en Bogotá podemos contar a los Cedros y los Nogales, que aún prevalecen en el Park Way y se han convertido en auténticas insignias de la ciudad, así como el inmenso Nogal de la carrera 9 con calle 77, uno de los residentes más longevos de la ciudad con casi 200 años y por el cual el barrio en el que se encuentra lleva su nombre.
Ibagué
Los Ocobos florecen cada marzo y septiembre en Ibagué y son sin duda alguna el árbol insignia de la ciudad. “Son la esencia de los ibaguereños y la historia de Ibagué va ligada a ellos. Sectores como la calle Séptima en el barrio Belén es un paseo hermoso cuando florecen o el Parque Centenario, que se inunda con sus colores”, cuenta el historiador tolimense Carlos Gálvez Santa.
El Concejo de Ibagué los convirtió en el símbolo de la ciudad musical por toda la inspiración que este ha despertado en poetas, ensayistas y músicos, al punto de que se les homenajea con eventos de poesía como ‘Ibagué en Flor’ y el ‘Festival de los Ocobos’.
Manizales
En la ciudad de las puertas abiertas uno de los árboles insignes es el Yarumo blanco, una especie que se caracteriza por tener la copa blanca y que abunda en Manizales. Uno de los lugares donde se puede ver estos árboles es en el Ecoparque Los Yarumos, un pulmón de la ciudad.
El Yarumo blanco es de gran belleza y puede medir hasta 30 metros de altura. Su tronco es blanquecino con nudos marcados y tiene hojas de hasta 90 centímetros. Se da en lugares como el barrio Palermo y en la Universidad de Caldas.
Bucaramanga
En la ciudad bonita de Colombia hay más de 100 especies en el área urbana. Alicia Rojas, bióloga del Jardín Botánico Eloy Valenzuela en Floridablanca, Santander, cuenta que el árbol insignia de Bucaramanga era el Búcaro, del cual se tomó el nombre para la ciudad. Sin embargo, este árbol se llamó erróneamente así puesto que en realidad era un Tulipán Africano, con flores anaranjadas y rojizas, una de las especies más invasoras del mundo.
Actualmente, hay pocos ejemplares de este árbol en la ciudad, porque es una especie poco apta para un terreno urbano ya que tiene espinas y raíces fuertes.
Una de las especias más acordes al clima de Bucaramanga, que es de bosque seco tropical, son los Caracolíes, Oití y Guayacanes rosados y amarillos, que han sido sembrados en la ciudad. Actualmente, también hermosas Azucenas que adornan avenidas como la autopista.
Cali, Medellín, Popayán
“El guayacán / de copa / ahusada / vencido / de racimos de flores / amarillas / qué llamarada”.
Guayacán, José Manuel Arango.
El Guayacán, de nombre científico: Tabeuia rosea, se da en varios departamentos de Colombia como Antioquia, Cauca, Cundinamarca, Quindío y Valle del Cauca. Es una especia nativa de los bosques andinos, que puede llegar a vivir más de 80 años, son reguladores del clima y producen materia orgánica y frutos para la fauna.
Adorna en Medellín los ante jardines de algunos barrios como Prado, Manrique, Laureles, Boston y Los Ángeles.
En Cali, los guayacanes están por toda la ciudad, pero de sobremanera en barrios tradicionales como San Fernando, El Panamericano, la Calle Quinta y la Carrera Primera, entre otros lugares.
“Para uno es muy lindo sentir cuando florecen los guayacanes porque es como vivir una pequeña primavera y verlos rosados, morados y amarillos.



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